El fenómeno del niño afecta las condiciones del clima. Esta temporada de lluvias es la más seca del año, tan seca que es, de hecho, el estiaje más severo que hemos tenido en el siglo, al menos en este lado del hemisferio.
Y sin embargo me voy a levantar de la cama contento, parafraseando a la inmensa Antonia San Juan: porque hoy me siento seco y me siento seguro.
Yo, donde ustedes me ven, soy capaz de eliminar las manchas de las picotas, esas que son así como rojitas.
Yo lavo, tan blanco ¡que más blanco: no se puede!
Mi pelo brilla y no tiene caspa.
Los suelos de mi casa están tan desinfectados, ¡tanto! que se puede comer sopas en ellos.
Tengo carácter latino, y con un poco de pasta me basta.
Y sé lavar, sin frotar, la ropa que no debe esperar.
A veces algún desconocido me regala flores y dos veces a la semana como con Isabel.
Cuando me baño siento en mi piel el frescor salvaje del caribe y libero todo el esplendor que hay en mí.
Darle la merienda a mi gato no supone ninguna lucha.
Mis zapatos no apestan y los zapatos de mi marido tampoco.
Mi entidad financiera me ofrece lo mejor de un banco y lo mejor de una caja.
La calidad y la salud son mi razón de ser por eso busco los mejores precios: y los encuentro.
Hago yoga, practico el reto Danone y digo no a las drogas.
Sé que beber no es vivir y mi detergente limpia tanto que no deja ni huella.
Mi pasta de dientes con su nueva fórmula antisarro retrasa la aparición del sarro, y mi enjuague pone en mi boca el frescor que acerca.
Leo mucho, por que un libro enseña a vivir
Veo televisión porque nos acerca las cosas a nuestro propio comedor
Oigo música, porque amansa a las fieras y visto como quiero ¡que para algo soy libre, madura y me siento tan segura de mi misma; que a veces hasta yo misma me asusto! Además cuando tengo algún problema siempre puedo llamar a mi primo, (el tercero de mi mano).
No estoy loco, y sé lo que quiero, y cuando tengo una duda: ¡pregunto!
¿He mencionado ya que a veces los desconocidos me regalan flores?
¡Pues entonces lo tengo todo para ser feliz!
The “Niño” phenomenon affects the conditions of the climate. This season of rains is the driest of the year, so dry that it is, in fact, the severest low water that we have had in the century, at least in this side of the hemisphere.
And nevertheless I woke up of the bed satisfy, paraphrasing the immense Antonia San Juan: because today I feel dry and feel confidence.
I, just like you see me, am capable of eliminating the spots of the pillories, these that are very red.
I wash, so whitly that whiter: cannot!
My hair shines and does not have dandruff.
The soils of my house are so disinfected, so much! That can eat soups in them.
I have Latin character, and with a bit for cash is enough to me.
And I know wash, without rubbing, the clothes that must not wait.
Sometimes some stranger gives me flowers and two times a week I eat with the royalty.
When I take a bath I feel in my skin the wild freshness of the Caribbean and liberate the whole brilliance that exists in me.
To give the snack to my cat supposes any fight.
My shoes do not stink and the shoes of my husband either.
My financial institution offers me the best of a bank and the best of the system.
The quality and the health are my life style because of it I look for the best prices: and I find them.
I do yoga, practise the challenge “Danone” and say not to the drugs.
I know that drinking is not to live and my detergent clean so much that leaves not even fingerprint.
My toothpaste with his new formula anti calculus delays the appearance of bacterias, and my mouthwash puts in my mouth the freshness that brings over.
I read very much, because a book teaches to living.
I see television because it brings the world over our own dining room.
I hear music, because it tames to the beasts and dress as I want because for something I am free, mature and I am feel so sure of myself; that sometimes even I am scare!
However when I have some problem always I can call my cousin, (the third one in my hand).
I am not mad, and I am be what I want, and when I have a doubt: I ask!
Have I mentioned that sometimes the strangers give me flowers?
Como ya han de saber muchos estoy a punto de partir.
Nuevamente habrá un jarocho en Holanda y esta vez será definitivo.
Así que para todos aquellos que disfrutan de mi blog :
NOS VEMOS MUY PRONTO
miércoles 11 de febrero de 2009
“Perro callejero” agridulce (receta hindú);
Postre “Der Vorleser Strudel”
acompañelo con “Leche”;
Opción “Colibrí” a la Button.
La cuenta regresiva para abandonar estas tierras bárbaras comienza, “curioso elemento el tiempo”.
Experiencias las tuve todas, aprendí de mi mismo y de país de una forma que no hubiera imaginado a no ser que se vea desde la perspectiva de otro charco.
La comida que tanto recelo me causó ahora me parece más social, que no rica.
El frio, ese que hasta pesadillas me hacía pasar, ahora me gusta, disfruto sentirlo en las orejas, la nariz, y las manos, de hecho me gusta sentirlos entumidos.
Y pesar de las costumbres de estos meses hay cosas que nunca cambié; por ejemplo, a pesar de que llegamos a estar a menos 20 grados (no me pregunten que se siente porque ni siquiera lo puedo describir), nunca dejé de bañarme.
Tampoco dejé de cepillarme los dientes, ni murió mi interés por involucrarme con la gente.
Mi amor por la cocina jamás decayó, a pesar de que estos holandeses todo el gusto lo tienen alrevesado por preferir el color o la forma.
Y no hubo ni una sola semana en que no disfrutara de mi bien amado “séptimo arte”, y lo hice de forma espectacular, enfrentado varias barreras como el idioma, la crisis económica, las limitaciones culturales (porque Holanda será muy de primer mundo pero de que están limitados, casi que por elección, lo están). Así que esta edición está dedicada a mi matrimonio con dicho arte.
El 2009 como todos los años comienza con su selección de películas festivaleras y oscareadas, el año pasado, y los anteriores, me costaron algo de trabajo aunque eso no signifique que hubiera trabajos malos.
Pero hay esos años en que todo lo que se hace es una belleza, aún recuerdo aquel 2002 y 2003 cuando teníamos en la lista las entregas de “El Señor de los anillos” más “Malena” y “Amelie” traídas desde Europa.
Y No hay que olvidar “El Halcón Negro” de Ridle Scott y mucho menos descalificar aquella polémica “Frida” de Salma Hayek y ese fantástico “Moulin Rouge”.
Rematando la lista estaba el “El pianista” de Polansky, “Las pandillas de Nueva York” de Scorcese y “Las horas” de Stephen Daldry esa otra polémica “Chicago” que le trajo a mi vida “todo el Jazzzzzz”.
En México también ocurrieron cosas interesantes ahí en esos años entraron los “Amores perros” del Iñarritú, “”El crimen del padre Amaro” de Carlos Carrera y los inolvidables charolastras, “Y tu mamá también”, de Alfonso Cuaron.
Aunque los premios iban y venían, generaban controversias y me hizo ganar amigos, y pegar alguno que otro coraje, ahí quedaron todas no nada más en la memoria de la gente, también en mi colección privada.
Como decía, este año va a ser uno de esos que cualquiera que gane algún reconocimiento será más que meritorio pero dejara algún sentimiento de pérdida para aquellas que no llegaron tal alto aunque se mereciera.
Leche Van Sant
Empiezo mi lista con “Milk”, una biopic acerca de la vida de Harvey Milk, primer político homosexual de EU que cuya vida y ejemplo motivó congregó a las minorías y unió a los homosexuales primero de s país y luego de todo el mundo.
La historia de película incluso conmueve, su guionista, Dustin Lance Black, cuenta que un día vio un documental de Milk en el que decía algo así: “En alguna parte, puede que en Des Moines o en San Antonio” – lugar de donde el guionista viene– “hay un joven gay que abrirá un periódico y leerá que un homosexual ha sido elegido en San Francisco. Sabrá que hay esperanza, que habrá un mundo mejor, un mañana mejor".
“Empecé a llorar porque yo era ese chico y me daba esperanza. Era un momento muy duro para la comunidad gay, con la crisis del SIDA. Entonces pensé que era necesario volver a hacer algo, seguir con su mensaje", explica Lance Black y añade: "Milk me pareció una figura carismática, un poco como un padre para su gente – algunos ya no tenían padre debido a su inclinación sexual –, que hizo mucho en muy poco tiempo".
Unos años después, afianzada su posición como guionista, productor y director, Dustin Lance Black se lanzó a contar la historia del hombre al que llamaron "el Martin Luther King de los gays".
En vez de hacerse con los derechos de un libro sobre Milk (hay varios publicados), decidió empezar a documentarse. Dice: "Varias personas en el gremio me aconsejaron que lo olvidara, era muy arriesgado. Pero mi tarjeta de crédito y yo seguimos adelante".
Así pasaron 25 años hasta que uno de los reyes del cine (del binomio arte/industria), el señor Gus Van Sant puso el ojo en él y acepto dirigirla.
Uno de sus productores confirma lo siguiente: El guión nos entusiasmó. Era una historia íntima y épica a la vez. Estábamos convencidos de que bajo la dirección de Gus Van Sant la película conmovería y atraería, aunque no se conociera la historia de Harvey Milk".
La opinión de Van Sant al respecto de Milk era decisiva, pues el realizador es un contundente portavoz de la comunidad gay del mundo con películas como “Mala noche”, “Mi Idaho privado” y “Elefante” : "Harvey Milk fue un ilustre activista gay. Murió en el desempeño de sus funciones, por lo que casi se le considera un santo en el mundo gay. Entre otras cosas, la película debía servir para que los jóvenes que entonces no habían nacido le conocieran y le recordaran".
Si a Ang Lee le tembló un poco la mano, la crítica mojigata se escuda en eso, y “Secreto en la montaña” se niega así misma como película gay sino la historia de dos hombres que se aman; Milk es una película que toma el toro por los cuernos y aborda el tema de frente y viendo hacia el futuro.
Los involucrados se negaron a tomar el camino fácil la película que hubiera sido la oportunidad perfecta para sacar a la luz un monton de mariconadas incluidos escarceos sexuales y toda esa clase de excesos que definen el ambiente del joteo y el aleteo y que definitivamente aún definen a San Francisco.
Pero no fue así, y en esto mucho tuvo que ver Sean Penn, el actor que lo interpreta, que si bien se le quiebra la voz y mariposea un poco, no cae en la caricatura del joto y construye un personaje delicado y dulce pero con mucha dignidad y con una mirada tan cándida y un brillo en los ojos que desarma.
Si a todo lo anterior se le suman los hechos “peliculeros” como la excelente música de Danny Elfman que incluye temas de David Bowie entre otras bellezas; más una fotografía y ambientación inteligente que incluye imágenes emblemáticas de originales de aquella revolución, tenemos en suma una película redonda: sensible, amena, didáctica, esperanzadora y mejor me detengo porque la adulación pervierte y se presta a los “mala leche”.
Strudel Daldry, leer receta en voz alta
Hablando de perversiones me siento a ver Kate Winslet en “El lector”, “Der vorleser” en alemán de Alemania, donde se origina la historia y la novela; donde se presume tendrá sus revolcones con un jovencito de 16 años, el morbo presente no me decepciona y los revolcones son memorables, sin embargo estoy ante la tercera entrega de otro director que nunca me ha decepcionado: Stephen Daldry.
Daldry definitivamente no es prolífico pero si muy efectivo, Billy Elliot hace vibrar a cualquiera cuando vemos al “Billy” como la estrella en “El lago de los cisnes”, por su parte “Las horas” es un poema fílmico a la homosexualidad y a la tortura que significa la exclusión (moral y social) al saberse diferente.
Sin embargo con “El lector” Daldry se quita las plumas (también en su vida personal metió reversa y se volvió hetero) y entrega una elegante historia de amor en la primera hora y una poderosa reflexión sobre las consecuencias de la guerra mundial en la vida de sus sobrevivientes en una misma entrega.
Pero tanta elegancia no llegó sola pues en la silla de la producción se sentaron por última vez las ahora leyendas Anthony Minghella (“El paciente inglés”, “El talentoso Mr. Ripley”, “Cold Mountain”, etc. ) y Sydney Pollack (“Tootsie”, “Memorias de África”, “Michae Clayton”, etc. ); ambos fallecido en el 2008 a causa del cáncer.
No sorprende entonces porqué la nostalgia invade cada fotograma de la película que después de los revolcones, la ilusión del primer amor (retorcido), “La Odisea” y “La dama con el perro” la historia encara la culpa de los alemanes después de las monstruosidades nazis de tal forma que no admite absolución, sólo queda pasar página, tratar de olvidar, meta imposible, y esperar que las nuevas generaciones, libres de dicha culpa, lo hagan mejor.
Winslet entrega, como siempre, un trabajo sólido, transformación física de por medio, y muy contenido pero absolutamente necesario para “disimular” ese gran secreto que “Hanna Schmitz” guarda con recelo, tan simple y tan poderoso que es capaz de cargar con más culpa de la que merece en los Juicios de Nuremberg por los crímenes nazis.
No puedo contar nada más porque estropearía el desenlace de la película, que conste solamente mi infinito reconocimiento por este otro acierto en la carrera de Stephen Daldry.
El perro agridulce de Boyle
Me despido de esta primera entrega de mi blog con un platillo exótico y en este orden porque así llegaron a mi vida.
El plato fuerte de esta edición viene de la India y se llama “Slumdog millionaire” (algo así como perro callejero millonario); seguramente un fenómeno cinematográfico mundial.
Ver esta película es una de esas experiencias que hacen vibrar en la butaca del cine. Conozco a mis amigos, a veces mis principales detractores, pero yo me empeño en defender que no todo en la vida tiene un final feliz y que el arte como reflejo de la vida –y no sólo como evasión– merece contarlas.
Son pocas las películas que logran lo que Danny Boyle consigue con su último trabajo, se me ocurre Stanley Kubrick y su “Naranja mecánica”, en su narrativa, pero no es así. Se me ocurre una “Amelie” en su sentido más dulce y su lenguaje cinematográfico pero tampoco. Se me antoja una “Ciudad de Dios” de Fernando Meirelles, en su retrato social, aunque no estoy muy seguro.
Atípica en muchos sentidos, especie de matrimonio entre las industrias de Hollywood y Bollywood, Boyle y Simon Beaufoy (guionista) ofrecen una mirada externa pero muy honesta sobre la India y todo su caos en un trago amargo (jamás maniqueo como “La vida es bella”) sobre tres mosqueteros de la vida, donde Athos, Porthos y Aramis, son intercambiados por Jamal, Salim y Latika, huérfanos aferrados a un mundo que se empeña en desaparecerlos.
Boyle al fin verá recompensados todos sus aciertos como creador que incluyen aciertos que van desde “Traisnpotting, La vida en el abismo”, “Exterminio, 28 días después” y “Millonarios”. Mucho se puede decir de esta película pero me conformo con decirles que esta película demuestra que una historia puede ser la misma pero que su valía se encuentra en saber cómo contarla.
El “curisisisisísimo” caso de Fincher
Desde hace muchos años me he complacido en seguir la carrera de David Fincher que en los noventas me cultivara con dos películas que marcaron mi adolescencia “Se7en” y “El club de la pelea”. Cuando me enteré de Benjamin Button supuse que esta película me lo traería de regreso a aquel director cojonudo que gustaba por señalar la mierda que la sociedad moderna viene cargando.
En teoría Benjamin Button tiene el sello inegable de su realizador en su aspecto más “cinematográfico” y “técnico”, el hecho de que narrara el cuento de F. Scott Fitzgerald que más se acercaba a la ciencia ficción me llenó de esperanzas hasta que las nominaciones al Oscar me pusieron al tanto de que el guionista encargado de alargar dicho cuento era Eric Roth, responsable de ese merengue edulcorado llamado “Forrest Gump”.
Vi la película y al final me dejo un saborcito a decepción, me da la impresión de Fincher llegó aquí por “encargo” y con mucho dinero. La inclusión de Brad Pitt es un acierto que le va a dar vida a ambos artistas.
Las bellas imágenes de la cinta son un acierto más, el hecho de que sea la primera película grabada en formato digital que llega al Oscar me pone la carne de gallina. Por estos lares incluso se proyecta ¡en disco!, el futuro nos alcanza.
La música de Alexandre Desplat funciona dentro y fuera de la película, lo cual a mi parecer es otro acierto.
De ahí en fuera encuentro todos los excesos de Eric Roth como escritor que en su momento fueron “decorosos” en “Forrest Gump” pero que aquí aparecen nada más como una copia alterada.
En primer lugar, se nota inmediatamente donde termina la pluma de Fitzgerald y comienza la de Roth, no hay parche que lo rescate, al final ni siquiera queda claro por qué Benjamin nace viejo.
En adelante queda ese retrato romántico del niño que crece en situaciones adversas, la figura materna sobreponiéndose a la pérdida del padre omitido. La historia de la niña dulce que se pervierte y se estanca en el camino para ser rescatada por el protagonista que nunca pierde su inocencia a pesar del rechazo y del paso del tiempo.
Tampoco se escapan las historias de guerra, ni el amigo negro que le pone “color” a la historia, ni la devoción que el escritor siente por el mar, pues Benjamin al igual que Forrest es marinero. Por supuesto que para ser marinero se necesita un capitán que sea entrañable y que deje al protagonista una enseñanza de vida invaluable.
Por último, tal vez el acto más descarado es la inclusión de un colibrí en vez de un pluma que vuela incierta por los aires o un chocolate en el interior de una caja como analogía del azar y la circunstancia, en este caso específicamente la muerte (p
ues se dice (y esto no lo vi en la película) que cuando un colibrí toca la ventana de alguien inevitablemente muere); además de que es la única ave que puede volar hacia atrás, igual que Benjamin.
Lo único nuevo en este otro merengue son las aguas del huracán
Katrina que me remiten un poco al “Macondo” de García Márquez, y nada más.
Y pesar de todo esto me quede un poco insatisfecho, aunque pensativo
, ¿Será que todos nacemos con algún talento que nos hace únicos? ¿Habré encontrado y
a el mío? ¿Mi único talento es sólo ver películas? ¿Puedo escribir? ¿Tendré que abandonar mi talento si decido regresar a Holanda? ¿Podré desarrollar mi talento en otros idiomas? ¿Podré desarrollarme en la industria fílmica?
Bueno, tengo que dejar de escribir porque un “perico verde” (algo cogelado) se postró en mi “venster”, no vaya a ser la de malas, me quede bien paleta y nunca re
sponda al significado de mi vida.
Buenas noches Holanda. Buenas noches familia Brink. Buenas noches blog.
En lo personal nunca me gustó Eugenio Derbez, pero a comparación de otros comediantes pues si me resulta chistoso y creativo, claro esa también es labor de su equipo.
Había algo que especialmente me causaba una risa absurda en su programa “Derbez en cuando”: la gallina que salía en cada cortinilla y que cacareaba toda asustada aunque seguramente el sonido ya estaba grabado.
Hay como extraño ese pollo… me acuerdo de… me acuerdo de… Ah sí, me acuerdo del pollo. Si del pollo rostizado que compraba en “Miguel Ángel de Quevedo” esquina “Juárez” cuando no quería guisar o no tenía tiempo. Y qué pollo: enchilado, con su arroz rojo con menudencias, su salsa cruda que estaba en su punto, sus tortillitas y su Coca colota de dos litros y todo por setenta y tantos pesos. Claro que hay más baratos pero el precio lo vale en calidad y cantidad.
Ah como extraño el pollo, porque aquí en los Países Bajos no comen pollo, y no crean que pasó por la gripe aviar, no lo comen porque está muy caro, y como el dinero no llueve en México yo “por supollo” he renunciado a él.
La costumbre es otro factor determinante, lo saben comer claro, pero no lo saben guisar y pos mal hecho ni se antoja.
Tan desacostumbrados están al pollo que cuando lo compran simplemente no soportan la idea: 1, de comérselo con las manos y 2, de que tenga huesos.
Anécdotas hay muchas pero el colmo lo viví un día que tuvimos que comprar comida en el “Snackbar” donde venden “bocadillos”, todos fritos, y donde las reinas siempre son y serán las papas.
Entre el montón de salchichas logré distinguir algo que parecía unas piernitas de pollo empanizadas al estilo “kentuky”; yo pensé: “no hay pierde”. Me dan mis papas fritas (con mayonesa, con cátsup es para gringos) y cuando me dan mi piernita frita y la muerdo me llevo la sorpresa de mi vida: era un puré de algo que no sabe ni remotamente a pollo; pero aquello donde debería estar un huesito no era nada más y nada menos que ¡un palo para brocheta!, ¿así, o más artificial?
Yo entiendo que las madres de acá estén más emancipadas, que a comparación de las de allá, pues estas todavía se pueden dar el lujo de parir un manojo de hijos, tener una carrera, esposo, ir a la iglesia, hacer caridad, tener visitas sociales y tiempo para tener jardines perfectos sin recurrir nunca a ese ejemplar del esclavismo mexicano que tenemos a bien llamar “la muchacha”, pero de ser moderno a ser huevón a una línea muy delgada. Ahora que ser hipócrita es algo que no se debe tolerar ni en México ni en donde sea.
Y hablando de hipócritas tenemos al Rob, quien siempre va de compras a un lugar que se llama “Albert Heijn” y que queda cerca de la casa, aunque los días que estoy con su mamá voy a otros que son infinitamente más baratos, digo yo, cada quien sus filias y si este cabrón se quiere gastar su salario ahí pues muy su lana, yo, mis centavos, tercermundista, endeudadísimo, prefiero ir al C1000.
Un día Rob y yo tuvimos un conflicto aviario, y es que el sólo compra “productos biológicos”, no siempre, a veces le gana su lado holandés; la cosa comenzó cuando me pidió ir por los huevos, pos yo agarré los que consideré más baratos, pero Rob me los cambió por que él sólo come huevos que vienen de gallinas que andan sueltas y no enjauladas.
El asunto de los “huevos de oro” llegó hasta la fiesta de cumpleaños de Wilfried; la casa llena de amigos y familiares y nosotros exponiendo el caso, yo le dije:
-“Liefde, yo entiendo el punto, pero la verdad se me hace algo hipócrita, en todo caso, no comas huevos porque son pollitos abortados, y que bueno que no comen pollo si no imagínense el conflicto: jufrow quisiera medio kilo biológicamente tratado; permítame un momento, seguramente el pollero les hace ‘caras’a las gallinas ¡BUUUH! Y las gallinas deben caer muertas de un ataque fulminante, para mi esas delicadezas son para gente de primer mundo que no sabe lo difícil que es ganarse la vida-.
Claro que todo este discurso filosófico fue acompañado de la fono/mímica correspondiente, así que cuando llegó la parte del ataque coronario de la gallina me suelto un ganillazo al más puro estilo de Eugenio Derbez que fue la delicia de Los Brink y sus agregados; de hecho cuando alguno me ve no falta quien me haga: BUUH, acto seguido debo repetir la rutina para no contrariar a los güeros que para ellos más que un libre pensador radical de izquierda moderada soy un comediante, ironías de la vida.
Ya en la casa Rob me dijo: “ríete todo lo que quieras, tu y mi familia, pero te voy a aclarar una cosa; los holandeses son y siempre han sido abusivos, lo quieren todo, lo quieren rápido y lo quieren barato y si no es en sus términos no les interesa”. “Eso provoca que compremos productos baratos que vienen de lugares donde la gente es pobre y trabaja en condiciones deplorables por unas cuantas monedas. ‘Albert Heijn’ es más caro, es cierto, pero es la única compañía que asegura que los productos fueron procesados en lugares donde no se abusaron los derechos de la personas y recibieron un pago justo por su trabajo”.
“Y sobre los productos biológicos, es cierto, uno sigue comiendo carne pero eso no significa que no me interese que los animales tuvieron que viajar desde África, sin espacio ni oxigeno, asustadas y con las patas y el lomo rotos por las condiciones en las que fueron transportadas”.
“Yo puedo comprar esa carne más barata pero a ver si tú te puedes callar la boca cada vez que está oscuro y empiezas un griterío porque un carro atropelló un conejo o un pato en la carretera”.
Y así bajita la mano el werocomemole me dejó quieto, callado y de perfil y que me cierra el “piquito de pollo”. Así es damas y caballeros, porque desde que era un “pollito” dice el dicho “tanto peca el que mata la vaca, como el que le jala la pata”, y de un tiempo para acá, será más caro y seré subdesarrollado, pero yo compro lo que necesite sólo en “Albert Heijn”, porque también hay que saber reconocer cuando uno se equivoca .
Dedico esta edición a la memoria de “brunoferias.blogspot.com”, uno de los mejores “blogs” que he visto y que lamentablemente llegó a su fin. Amigo Bruno: ya nos comeremos un pollito, a chinga’, se me olvidaba que casi no comes carne; bueno, pues te lo cambio por un cafecito con licor de almendras”.
Y claro que también “apollo” la resistencia del pueblo palestino. Esos israelíes ya no saben con quién pelear, y todavía necesitan de un muro para lamentarse, deberían de buscarse un muro de la vergüenza o al menos un espejo, o de a perdida una tele, para que se den cuenta del absurdo de su conducta como nación.
Tengo una tía, le dicen Agustina Almodóvar, alias “La agrado” y yo la quiero mucho.
Esta tía mía del amor vive en “Alcanfor de las Infantas” un pueblillo perdido en la memoria de algunos y que para efectos gráficos se parece mucho a una Puebla hipotética.
Ella, ya saben, multicultural, luchadora social del 68, cosmopolita, amiga de los animales, Hillary Swan, “Million Dollar Baby”, Javier Bardem, “Mar adentro”, sobreviviente del 85, melómana, adorada, casi santa, actriz consumada, Óscares, cantante nocturna, bailarina del aserejé; sueva como una gaviota pero felina como una leona; es descendiente de una familia de libaneses y muy “Chucha cuerera” pa’ eso de la comida árabe.
Que si el tabulé, que los dedos de hoja de parra, que si el jocoque, ya saben esas cosas que los musulmanes comen en el desierto a falta de variedad y agua pero que la “gente bien” de Veracruz come en “Los Cedros”, aunque para ser honestos la comida ahí no es muy buena, ¡vaya! las hojas de parra les quedan amargas.
Resulta que en “Alcanfor de las infantas”, donde las mujeres viven sin hombres y un viento frio las vuelve locas; hacen muchos dulces, mucha fritanga, mucha talavera –la mejor-, que la china poblana, que la “semita”, que el “chile en nogada”, pero sobre todo mucho pinche “taco árabe” mismo que ofende la carga genética/cultural de mi querida “tíaguada”, pero que la verdad es muy sabroso: grande, asado, lleno de carne, jugoso, son sus gotitas de limón, su cebolla asada y su salsa de chipotle bien picosa, buffffffff.
No quisiera contrariarla, Dios sabe que es mas domadora que Chela Lora y más cabrona que la Frida Kahlo de la “Salma”, pero el mundo es más pequeño de lo que creemos y la historia siempre varía dependiendo del cristal con que se mire y cuente.
Y pa’ mirar: la pinche talavera; que muy bonita, que muy poblana, que muy artesanal, que legado para la humanidad, de México para el mundo, ¡Bah!, un fiasco.
Llego yo, ya saben, inocente, virginal, inmaculado, Ewan McGregor en “Moulin Rouge!”, Abigail Breslin, “Little Miss Sunshine”, Hugo Sánchez: “Copa América, Olimpiadas, Mundial”. Amsterdam, muy bonito, muy frio, multicultural, cosmopolita, plurifuncional, mugroso, rio Amstel, canales hechos hielo, que las carreras de los 11 pueblos, cervezas, riquísimas.
Drogas, no gracias, sólo para la cara y eso cuando lo necesite. Miaderos públicos, vida carísima, coca cola 60 pesos, pollo rostizado, 600. Muesos por todas partes, Ana Frank, el sexo, el del Van Gogh y en medio de todo eso: El Rijsmuseum, el más imponente de todos. Y como Pocahontas, aclaro la Malinche nunca llegó a Europa; yo, nuevo mundo, caleidoscópico, “colores en el viento: “¿qué será quiero saber, qué será quiero saber?, con emoción, rio abajo quiero ver, mi corazón no lo puede ver, que otra señal me dirá el camino, ¿qué seña?, quiero saber” y chíngaselo:
Que los holandeses y su compañía de “las indias orientales” dominaron el mundo en el siglo XVII, que fueron los primeros en mantener relaciones comerciales con china, que la gente rica se traía sus jarritas y sus vasitos de allá, que era azul porque el esmalte es de estaño, ahhh, que la gente de Delf dominó la técnica, mmm que los españoles le copiaron la técnica y abrieron su propio changarro en la ciudad de… talavera, tic tac, ahora comprendo la necedad de los poblanos por “enchinarse”, que fiasco.
De regreso a Kampen, con frio y hambre, y un poco de cruda; (pero de desvelo porque la noche anterior me fui a bailar con el güero, carísima la pinche discoteca y yo pagué, pero no me importa, porque ya se me estaban quemando las habas por gastarme las suelas de mis zapatos, ¡ayayayayyy!);
Caminamos por el centro con la esperanza de encontrar algo abierto pa’ poder tragar y justo cuando creí que todo estaba perdido; hice un hallazgo funesto que pone en tela de juicio el infranqueable respeto y devoción que le tengo a mi tía Agustina.
Así, cuando la medieval y fundamentalista comunidad de Overijsel yace inmóvil, la población árabe de Holanda, que es mucha, principalmente libaneses y turcos; abre sus negocios y brilla con esplendor, pues ellos al igual que los mexicanos saben que la vida afuera de esta “burbuja aria” está bien jodida y hay que talonearle, claro que esta costumbre tan salvaje de trabajar en domingo es muy mal vista por los rubios de estos lares.
Lo vi detrás del aparador, grande, caliente, quemado por el calor, chirriando y girando: un trompo de carne. Pero carne de adevis ¡no en salchicha! Como se comen todo por aquí.
Era un restaurante árabe con un chingo de musulmanes adentro, ahí si me comporté bien seriecito no vaya a ser que los cabrones me quisieran agarrar a “piedradas”; pero el hambre es cabrona y me metí a la boca del lobo motivado por el frenesí incontenible de mi gula casi lujuriosa por la carne a la que ellos llaman “kebab”.
Una familia de turcos atienden el lugar y preparan la comida, mi sorpresa fue mayúscula cuando ante mis ojos prepararon algo que creí inaudito, una tortilla, de harina pero al fin tortilla, le dicen “lahmacun”, y para ellos no es tortilla sino pan sin levadura; cuando está bien caliente le ponen una salsa picosa hecha de “aji”, que es como chile serrano seco, papas fritas, cebolla asada y queso de cabra, que es como nuestro queso fresco, claro aquí eso es de lo más exótico.
Que me perdone mi tiaguada pero si ese taco que me vendieron los árabes no es un taco árabe pos perdóname pero creo que has vivido equivoca, o al menos mal informa pues el taco árabe que tanto soslayas es tan árabe como el tabulé que tanto nos gusta.
Y aunque sé que en este momento te estás poniendo verde como “Regan” en “El exorcista”, pues resulta que la “semita” ¡también es árabe!, y es igual que la “sema” poblana.
El pan es el mismo aunque aquí le dicen “Pita o peta” y significa “pan plano”, la carne es “kebap”, en conjunto le dicen “döner kebab” pero llevan lo mismo: tomate, cebolla (morada) curtida, ensalada, chiles, o sea igual. ¡Aaaaaaaaaah! Y sabe rico. Me comí una ahí y me lleve un “lahmacun” a la casa.
En mi cocina le quite las papas fritas y le puse limón, sal, guacamole y una salsa molcajeteada, (esa es otra historia) Rob me regaño y me dijo qué que fea costumbre la mía de querer mexicanizar todo lo que me como, le convidé y después de un profundo suspiro y unos ojitos de huevo el cabrón me dijo: mmmmmm ¡Lekker! (sabroso).
Acto de contrición: Fin de año, cena en Leiden (sur de Holanda) con franceses, y la comida mexicana sigue siendo “la vara”, ni modo, muy franceses, muy bien vestidos pero comen en la mesa, -sin platos- y sus quesos no son tan sabroso aunque ellos insisten que saben a gloria y mejor que los holandeses se equivocan.
La “margarita de mango” y el “guacamole”, los dejó sin palabras. La “botanita” de croquetas de papa los puso tan satisfechos que ya no pudieron apreciar su pescado a la “naranja”, (ese si estaba bueno no hay que ser ególatras ni nacionalistas, ya ven lo que le pasó a López Portillo y al rato ande llorando ¡como peeerro!).
Las doce de la noche, las campanas, las copas de vino y champagne, aquí no se dan abrazo, na’ mas brindan; empiezan los juegos pirotécnicos con un frio de menos 16 pero ya medio pedo ni hace falta el abrigo.
Una de las novedades de Leiden es que es uno de los pocos lugares que tienen su patio a orilla del rio Rin, y como me dijeron por ahí: Holanda es una postal; las iglesias, los canales, el rio completamente hecho hielo y todos esos efectos. Un espectáculo hermoso que dura poco más de una hora. Primero de Enero de 2009, Nerdeland, claro muerta, esta gente prácticamente no se desvela, pero los franceses y yo tratamos de arreglárnoslas; claro sólo tratamos porque a medio día habíamos agotado todas las posibilidades y no nos quedó más remedio que ver la tele.
Mil canales después en la caja idiota vi a un niño meterse a una bodega de madera en la oscuridad de la noche y una mano larga y deformada aparece y le entrega un montón de lunetas, -¿es de terror?-, pregunta alguien, -¿¡o sea!?, ¡claro que no!, es E. T., ya saben: extraterrestre, hermoso, Drew Barrymore, Elliot, “E. T. Teléfono. Mi casa”- y ante la mirada de duda les quité el control remoto y en nombre de mi tía Agustina, acólita incondicional de la iglesia extraterrestiana, les dije: no vivieron una niñez plena si nunca vieron esta película, ¿Qué les enseñan en Europa?, pos estos.
Y así 2 holandeses, 5 franceses y un mexicano dimos la primera moqueada del 2009. Y es que cuando llega la nave espacial y Elliot le pide al bicho con cara de sapo que se quede y a éste se le prende el dedito, y la mamá se hinca y rompe en llanto, y la música de John Williams a todo lo que da, y el cuello de tortuga le responde: “estaré aquí mismo”, no hay alma que no se estruje.
Ya ves tíaguada cuanto te quiero que hasta te conseguí nuevos adeptos. Sé que el año anterior, bueno, los últimos años no te han tratado con gentileza, esperemos con toda la fuerza de mi corazón que éste te traiga mejores nuevas.
Por el momento ¡feliz cumpleaños! Que aunque no soy extraterrestre siempre estaré contigo cuando me necesites, aquí mismo, a prueba de naves especiales, de tacos árabes, de talavera mal expropiada y de holandeses.
Pa todos los que piensan que ya se congelo y cai muerto, pues no; sigo por aqui. La cosa es que desde que empezo el mes comence a escribir un articulo acerca de la educacion en Holanda y estuve visitando escuelas. Luego fui a Amsterdam, menos 6 grados y yo sin calzones, visite el Rijsmuseum y el museo del sexo, sisisisisisi. Preparo articulos para eso tambien. Despues de eso estuve conviviendo mucho con la familia de Rob, quienes me andan dando clases de Holandes pues el curso que uno tiene aqui no ayuda de mucho y aprender el idioma es una necesidad. En estas semanas le ando echando ganas a mis articulos de LLave y pues como ven ando bien ocupado. Quiero agradecer a todos los que visitan mi blog, wow, espero que se diviertan y dentro de poco prometo ponerme alcorriente. Les mando un gran abrazon y un beso con harto carinio Jarocho.
Hay cosas que nunca cambian, tan únicas que es prácticamente imposible cambiarles el nombre como es el caso de las frutas tropicales, así pues, mango, guanábana, aguacate, coco y la papaya conservan los suyos a pesar de la distancia y de sus exóticas presentaciones, polvo o jugo incoloro y rara vez parecido al sabor original. En vísperas del 6 de diciembre en los Países Bajos no se hace otra cosa que hablar de la llegada de “Sinterklaas”, (este si se cambio el nombre para internacionalizarse), y por el momento es una del as palabras que mejor entiendo; otra: “cadó”, que significado regalo, y “surrrrprrrise” que sí, sí significa sorpresa.
Un día aciago en la familia Brink metí la mano en una bolsita y saque el nombre de un integrante de la familia: Bert-Jan, cuñado de Rob; pues a darle, en realidad el chavo no quería nada complicado, de hecho pidió un vale y tonterías típicas de la celebración.
La complicación de esta fiesta comienza con la “Surprise” (cada R se pronuncia como moto si silenciador), pues en regalo debe ir dentro de él y como diría Cantinflas, “Ahí está el detalle” porque eso significa que le has prestado atención a la persona, entre más creativo, más querido. Pero aquí no termina la cosa, pues antes de abrir el regalo uno tiene que escribir un poema (gedicht, la primera G comienza como J pero termina como G próxima un escupitajo y la CH es una G normal, no se les olvide pronunciar la t, es muy importante: JGGGedigt).
Éste debe ser una satira sobre la persona, sus gustos o proezas durante el año, tal como nosotros lo hacemos con nuestras “calaveritas” en el “Día de Muertos”, así que la complicación aumenta justamente cuando tienes un conocimiento nulo de la lengua neerlandesa.
Comprando los “cadó” fui parte de un festival callejero donde había varios “Zwarte pieten” regalando bufandas, (sjaal= chal), gorras, orejeras, pero sobretodo “Pepernooten”, unas mini galletas de canela, que lo de menos es comérselas, pues se tiran en el piso y por todos lados, chale, habiendo gente en otros países que se mueren de hambre.
La cosa que aunque sólo era un carrito alegórico, no tan alegórico como debiera, la gente andaba muy contenta por las calles correteando a los güeros de ojos azules que según son negros por un cadó y unas galletas.
¿Sabían ustedes que entre más despejado está el cielo mas frio se siente? Pues así es y lo que parecía un lindo día soleado no era otra cosa que una heladera, así pues cuando me acerque demasiado al contingente me di cuenta que la mayoría de los “Pieten” eran mujeres que sólo usaban unas mayitas negras para oscurecer sus piernas.
Sorprendido le dije a Rob “I think that woman have the papayas frozen” (creo que esas viejas han de tener la papaya congelada), y Rob les gritó: "excuse me, this little men ask to you if you have a frozen papaya” (disculpen este hobrecito quiere saber si tienen papaya congelada), pero ese pobre no pensó que la “Frozen papaya” era todo menos lo que yo me refería.
Cuando al fin le indiqué el verdadero significado, el pobre estaba tan avergonzado que dejamos de seguir la comitiva, luego empezó a reír como poseído. La anécdota llegó a una cena familiar donde estaba presente “Tine” (se dice Tina), que llegó vestida como modelo en guantes negros largos y una falda corta de una tela finísima que parecía como paracaídas volteado pero que se veía hermosa. Al terminar la historia Tine acotó: "so, my payaya es fronzen too, because i’m just wearing suck" (entonces, mi papaya también está congelada porque sólo traigo medias). Ja.
El día ansiado asistí con Tine a su escuela y me la pasé con los niños celebrando a Sinterklaas y los Zwartepieten; explicándoles a los niños las diferencias entre ellos y México y todo eso, la anécdota más chistosa fue en mercado, pues cuando la señora Liane Brink (mamá de Rob) estaba en el marcado otra doñita le dijo, “oíste, dicen que en la escuela los niños van a conocer a un mexicano”, jajaja!!!!
Después de la escuela, el mole en casa de los Brink, que para entonces era ya un suceso. El problema, que eran solo dos bolsitas de mole ¡para 10 personas! y unas presitas de pollo porque es muy caro, lo resolví preparando un kilo de arroz a la mexicana y no se habló más.
Al caer la noche, ya todos estábamos listos con nuestras surprises y nuestros poemas, despues de cantar el vecino toca ventana, que según es el tal Sinterklaas, y todo listo para terminar con el sospechosismo, como Bert-Jan trabaja en algo de computadoras pos que hice una y para el poema, pues, le pregunté al señor Google, que es muy sabio, y me dio uno que casualmente rimaba sólo tuve que cambiarle el nombre y ya.
A mi regalaron la película de "Sweney Todd", yo quería e álbum pero creo que no fui claro, pero la noche se la llevó Tine, pues ese día pasó mucho tiempo conmigo y los niños en un intercambio holandés/español, así que cuando le tocó el turno a la señora Brink, y le regalaron un Kit de baño, jabón, champú, sales, cremas, blabla, Tine voltea bien contenta y me dice: “Look René: to “WASEN” La Papaya”, y aunque el Rob se molesto un tantito que nos damos unas carcajadotas.
Ja, nunca imaginé que después de tantos años al fin le iba a agarrar cariño a la cosita, kikú y pasenlé a los albures que también en Holanda se puede, y de muy buena sepa: 100% jarocha.
Nací en el paradisíaco puerto de Veracruz.
Me quejaba de lo mucho que hay que hacer para obtener tan poco, claro ahora me quedo con la boca cerrada. Por que con esta comida subo de peso.